siempre he pensado que habia una gruesa linea entre la verdad y la mentira, entre la realidad y la ficcion, entre el amor y el odio, entre la lealtad y la infidelidad, entre la valentia y el miedo.... pero ahora me doy cuenta de lo finas que son esas lineas y la facilidad con la que se rompen. Antes me gustaba ir a dormir sin miedo y hoy me encuentro durmiendo con un cuchillo bajo la almohada. Me parece que voy a hacerle caso a mi madre y voy a empezar a ir al psicólogo.
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